Pescadores se unen por primera vez a liberación de tortugas

A la liberación se unieron, por primera vez, un grupo de pescadores de los corregimientos de Berruga, Rincón del Mar (San Onofre) y Santa Cruz del Islote (Archipiélago de San Bernardo). Adolfredo Márquez Julio, pescador con más de 40 años en el oficio y habitante de Rincón del Mar, fue uno de los 48 pescadores que se animaron a dejar de cazar tortugas marinas de las especies Carey y Verde. Él reconoce la importancia de preservarlas y de los beneficios que traerá para las generaciones presentes y futuras. "Estas especies sirven para nuestro sustento, pero es mejor conservarlas, porque si se extinguen los realmente afectados seremos nosotros mismos, nuestros hijos y los hijos de ellos", explicó. Márquez hizo un llamado a los pescadores que aún no se han animado a unirse al grupo de conservacionistas de tortugas marinas, para que lo hagan antes de que sea demasiado tarde. "Queremos que más pescadores se unan y que entre todos ayudemos a salvar a las tortugas, ahora que todavía hay tiempo".Tres días antes de la liberación de las tortugas estos pescadores estuvieron en un taller y mesa de trabajo, organizado por el programa de Conservación de Tortugas que lidera desde hace cinco años el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y de San Bernardo, con el apoyo del Centro de Estudios, Investigación y Recreación (Ceiner). Según Mario Cabezas, Administrador del Parque Corales, con la vinculación de los pescadores al programa se busca que éstos sean conscientes de la importancia que reviste la especie para los ecosistemas marinos y las mismas comunidades pesqueras. "Si los pescadores preservan la especie no solo se beneficiarán ellos, sino también todos nosotros porque las tortugas marinas, entre otras muchas funciones, limpian los mares y son las encargadas de controlar la sobre población de medusas, conocidas también como aguas malas", aseguró Cabezas. Durante el taller los pescadores hicieron algunas propuestas que ayudarían a disminuir la sobre pesca en el Archipiélago de San Bernardo, jurisdicción del Parque Corales. Estás serán tenidas en cuenta para conservar las especies Verde y Carey, considerada en peligro crítico de extinción. Las tortugas liberadas fueron llevadas al Oceanario por algunos pescadores. Otras fueron decomisadas por las autoridades ambientales. En el Oceanario las tortugas reciben toda la atención médica veterinaria, son examinadas y marcadas con un número que se convierte en su identificación. Jaime Rojas, director científico de Ceiner, explicó que la mayoría de estos reptiles llegan débiles, pero con el tiempo logran recuperarse totalmente. Este año, sin embargo, se reportaron cinco tortugas de la especie Carey en condiciones críticas, con heridas causadas por accidentes con embarcaciones o herramientas no apropiadas que utilizan quienes las capturan. Sólo una de ellas no logró sobrevivir debido a la gravedad de sus heridas en su caparazón, por cuenta de un arpón. fuente: www.minambiente.gov.co