Colombiana es una de las mejores 15 investigadoras jóvenes, según la Unesco

La bióloga marina Diana Marcela Bolaños estudia los policládidos, animales capaces de rehacerse a sí mismos cuando son mutilados y que nos podrían dar pistas para tratar daños en el sistema nervioso. Bióloga marina con tesis meritoria. Doctora en zoología con premio a la excelencia en investigación en la Universidad de Hampshire (E.U). Científica destacada, esposa, madre de una niña. Diana Marcela Bolaños ya ha sido casi todo lo que ha querido ser, y todavía no tiene 30 años. Vestida con jeans se ve tan joven que podría camuflarse como primípara entre sus propios alumnos. Porque también es docente de la Universidad de los Andes. El mar nunca fue su medio natural. Pero por alguna razón creció pensando que iba a trabajar en él. "Yo repetía que quería ser bióloga marina sin entender qué era eso, a lo mejor porque me gustaban los delfines". Finalmente fue lo que soñó, pero después de 'enamorarse'de otros animales marinos. Unos poco conocidos y de los que casi no hay información a la mano: los policládidos, unos gusanos planos que ha estudiado desde que estaba a punto de graduarse de la universidad Jorge Tadeo Lozano, de Bogotá, y por cuyas investigaciones recibió esta semana un reconocimiento de Unesco y L'oréal, que la incluyeron en el grupo de las 15 científicas jóvenes más importantes del mundo. Con estos invertebrados que vio por primera vez en Santa Marta en el 2001 y que de paso sacó del anonimato nacional (hizo reportes de 30 especies nuevas), Bolaños ha reafirmado la teoría de que en los recursos naturales está la clave para resolver problemas de salud. Como lo dice el bioquímico y premio Nobel de Paz, Eric Chivian, uno de los 100 hombres más influyentes del mundo según la revista Time, y quien ha insistido en la necesidad de examinar a los seres vivos para hallar compuestos para curar el sida o el parkinson. Para justificar su argumento, este experto ha dicho que "la salud no es un tema exclusivo de nuestra especie, porque en realidad depende de la naturaleza". Con los policládidos, pequeños como una almendra, Bolaños sigue al pie de la letra el planteamiento de Chivian, porque tienen la sorprendente capacidad de regenerar partes perdidas o dañados. Y si de los osos se están ensayando medicamentos contra la osteoporosis porque son capaces de mantener su masa ósea intacta mientras hibernan, de los policládidos se podrían sacar medicamentos que nos permitan reemplazar o renovar estructuras o tejidos perdidos. Y es que si uno de estos gusanos se corta por la mitad, es capaz de hacer un nuevo sistema digestivo o nervioso. El animal se reconstruye a sí mismo con células madre, que saben qué parte deben corregir. En resumen, si se cortan en 200 partes, en 15 días se tendrían otros 200 gusanos nuevos. Esto es clave para tratamientos contra problemas en el sistema nervioso como las paraplejias. El paso siguiente será encontrar qué mecanismos regulan esos procesos de regeneración. "Son animales básicos, pero serían los primeros invertebrados que nos darían pistas para aliviar esas dolencias", agregó Bolaños. Son vistos en arrecifes de coral. Los policládidos viven en arrecifes de coral, de ahí la importancia que tiene la preservación de estos ecosistemas. Lo que no se ha determinado hasta el momento es qué reacción han tenido sus poblaciones frente al aumento de la temperatura del mar por el cambio climático. Son hermafroditas y a la hora de reproducirse luchan por asumir el rol de hembra o macho. También se autodestruyen cuando un humano los toca (autólisis), por eso Bolaños tuvo que desarrollar una técnica para manipularlos. Son bioindicadores, es decir que al verlos en un lugar dan una señal de que la zona no está contaminada, aunque algunas de sus especies son consideradas una plaga. Fuente: eltiempo.com