ALERTA: La construcción de un aeropuerto en la Costa Atlántica Colombiana, amenaza al Tití cabeciblanco

Parece un hecho la construcción de un aeropuerto entre Cartagena y Barranquilla. La noticia podría ser buena, pero la mega obra amenaza de muerte una de nuestras especies insignia. Sin proponérselo, con la negativa a la construcción de un mega aeropuerto regional en la llamada Vía al Mar, los alcaldes de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta se habían convertido como de ‘carambola’ en poderosos defensores del tití cabeciblanco, un primate que sólo existe en los bosques tropicales de Colombia y que está al borde de extinguirse para siempre. Entre los argumentos que trascendieron para decirle NO al proyecto, liderado por el empresario barranquillero David Name, estaba el que los alcaldes coincidían en que un nuevo aeropuerto resultaba muy oneroso, además de innecesario. Se conoció que funcionarios del Ministerio de Transporte y de Planeación también habían manifestado su rechazo, ya que la obra necesitaría una inversión de unos 600 millones de dólares, casi el doble de lo que costaría una súper autopista o un ferrocarril que comunique los aeropuertos de Cartagena y Barranquilla. No obstante, unas declaraciones recientes del presidente Álvaro Uribe en el Centro de Convenciones del hotel Las Américas, en Cartagena, le dio un giro de 180 grados al asunto. El mandatario aseguró que antes de que se acabe su periodo impulsará un documento Conpes para que el proyecto del aeródromo sea un hecho. A eso se sumó el cambio de postura de la alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo, quien sorpresivamente también dio su aval después de que conoció, según un comunicado emitido por su despacho, que el proyecto no significaba el cierre del aeropuerto local Rafael Núñez. “Nuestra postura tenía que ver con la defensa del aeropuerto que ahora tiene la ciudad. Ya definido y comunicado el nuevo proyecto, como lo hizo el Presidente, Cartagena contará con su aeropuerto local y regional”, dijo la alcaldesa. Y con eso mandó al traste el segundo ‘seguro de vida’ que le quedaba al tití. El primero había estado por cuenta de ISA, la gigante energética, a la que el Ministerio de Ambiente le impuso como compensación, por una línea de transmisión instalada entre Bolívar y Atlántico, crear un área protegida regional o reforestar. Fue así como ISA, a través de las autoridades ambientales, contrató a la ONG internacional The Nature Conservancy para que estudiara y determinara qué zonas podrían ser susceptibles a la conservación. A mediados del año 2009, un estudio de esa organización concluyó que el tití debía ser la especie bandera del programa, y El Ceibal, una hacienda de 400 hectáreas de bosque en Santa Catalina (Bolívar, límites con el Atlántico), la zona de conservación. Sin embargo, inesperadamente el proceso se paralizó. Catorce6 conoció extraoficialmente que la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique –Cardique– decidió no aplicar las herramientas legales para convertir esa zona, que colinda con el proyecto del aeropuerto, en área protegida, todo bajo el argumento de que comprar esos terrenos resultaría muy costoso. Se trata de los últimos reductos de bosque seco tropical que quedan en el país. Y adentro, según cifras de la organización de conservación del primate Proyecto Tití, buena parte de los últimos 6 mil ejemplares de ese animal sobre la faz de la Tierra. Así, el tráfico ilegal, la agricultura, la ganadería e incluso la investigación biomédica (registros indican que más de 40 mil ejemplares fueron exportados para estudio a Estados Unidos a mediados de la década de los 70) convirtieron a este animal en uno de los primates más amenazados del mundo. De hecho, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en in glés), catalogó al Saguinus oedipus como en peligro crítico, la clasificación inmediatamente anterior a la declaratoria de extinto en medio silvestre.“Ponerle un aeropuerto al lado es casi una sentencia de muerte”, dijo Rosamira Guillén, directora de Proyecto Tití, quien por más de 15 años ha liderado el estudio y la protección de esa especie.“Nuestra posición es la de defender al tití. Nos ceñiremos a las herramientas que nos da la Ley”, anunció la directora. La verdad es que falta mucha ‘tela por cortar’ y podría decirse que al tití aún le queda una carta por jugar: la que exigirá el Ministerio del Ambiente y los conservacionistas en medio del trámite por la licencia ambiental. Fuente: Catorce6.