Control a emisiones y desequilibrio de poderes, temas que desvelan en Cumbre sobre Cambio Climático

La Conferencia de Cambio Climático de Bonn (Alemania) no está llamada a lograr un compromiso climático definitivo. Lo que se espera es que de aquí salga la primera piedra de un acuerdo que tendrá que ser ajustado en lo que resta del año y que debería ser finalmente aprobado en Cancún (México), en diciembre, cuando se celebra allí la COP 16, es decir, la Conferencia de la Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el cambio Climático, equivalente a la reunión de Copenhague del 2009. EL TIEMPO muestra a continuación los cuatro puntos clave que están en juego en estas discusiones en tierra alemana, los equilibrios de poder que se mueven dentro de las negociaciones y lo que podría esperar Colombia de ellas. 1-El dinero - El cambio climático fue causado, entre otras razones, por la influencia de los países industrializados, que han emitido a la atmósfera una cantidad desmedida de gases de efecto invernadero que causaron daños en el clima, aumento de temperatura, y con esta, enfermedades, extinción de especies y incremento en las probabilidades de que se presenten tragedias naturales como huracanes o sequías. Por eso, los países industrializados han dicho que están dispuestos a reparar los daños ayudando a los países más pobres para que estos se adapten y se preparen para enfrentar los cambios climáticos. Y se han comprometido, en la cumbre del año pasado en Copenhague, a darles 30 mil millones de dólares de aquí al 2012 (10 mil millones anuales), y a partir de ese año 30 mil millones hasta el 2020. De ahí en adelante, los giros deben llegar a un tope de 100 mil millones de dólares cada año. Para esto se está diseñando un fondo financiero que sin embargo aún no tiene reglas claras. Como por ejemplo, no se sabe cuáles serán los países beneficiados o a cuáles se les dará la plata primero. Incluso se ha dicho que esas ayudas sólo irían a países africanos que son los más frágiles y nunca serían entregadas a naciones Latinoamericanas. En fin, las negociaciones buscan aclarar todas estas dudas. Lo que sí es casi una certeza es que Colombia recibiría dinero por Redd, es decir, por evitar la deforestación de sus bosques y reducir las tasas actuales de tala. 2-Las emisiones. Los intentos por lograr acuerdos que disminuyan las emisiones de gases de efecto invernadero van mal, han fracasado, siendo que este es el punto clave que desbloquearía todo lo demás. Lo que se busca es que la producción de gases de efecto invernadero se reduzca a un punto que la temperatura promedio del planeta no aumente más allá de los dos grados. Ya ha subido 0,8, incremento que se ha producido mayormente en las últimas tres décadas. La idea es que los mayores países contaminantes reduzcan la emisión de gases a la atmósfera en porcentajes adecuados. Algunos hablan del 40 por ciento de reducción, mientras que otros, como Colombia, opinan que esta debe ser del 45 por ciento. Muchas naciones no se comprometen porque esto les implicaría inversiones muy altas en dinero para reemplazar la generación de energía con combustibles fósiles (como el carbón y el petróleo), por otras más limpias. 3-El pulso entre grupos de poder. Hay países que tratan de imponer sus condiciones y que con sus posiciones forman un gran péndulo que nunca logra el equilibrio: Estados Unidos, China, Brasil, India y aquellos que conforman la Unión Europea son algunos de los más fuertes e influyentes. Pero las cosas se complican porque los países que generan la mayor contaminación, como Estados Unidos, no quieren asumir responsabilidades de reducción y se lavan las manos. O dicen que no descontaminan si los otros países no hacen lo mismo y de la misma forma. La Unión Europea puso una cuota de reducción que está sujeta a que el resto de bloques también pongan de su parte. Y China, India y Brasil argumentan que como el problema de aumento de temperatura no lo generaron ellos (no tienen deuda histórica), entonces no deben contribuir con grandes disminuciones de emisiones. De otro lado está el Grupo de los 77, donde está Colombia, y que integran los países que menos contaminan pero que más sufren los efectos del calentamiento. Ellos se mueven, entre otras cosas, para que Estados Unidos no imponga sus intereses y se logren aportes equivalentes de reducción. En Bonn no hay ambiente para que exista un acercamiento definitivo en este tema. Todo quedará para próximos encuentros, o como dicen algunos, sólo se resolverá en la próxima década. 4-Monitoreo, reporte y verificación. El Monitoreo, el Reporte y la Verificación (MRV) es un mecanismo que debe ser diseñado para que se revise la reducción de emisiones y de paso verifique las transferencias de dinero a los países pobres. Este es un tema central porque sería la forma de comprobar si los países estarían cumpliendo con sus compromisos. El MRV también tendrá que definir si el dinero que se dará a los países en desarrollo se canalizará a través de instituciones como el Banco Mundial o por medio de agencias de Naciones Unidas creadas para manejar fondos para adaptación.
Fuente: Eltiempo.com