¿Merece la pena limpiar de petróleo a estos animales?

Una de las últimas catástrofes naturales, el vertido de crudo en el Golfo de México, ha abierto un nuevo debate dentro de la comunidad científica. ¿Es realmente beneficioso rescatar y limpiar a los animales víctimas del petroleo? Algunos científicos se han atrevido a decir que no están seguros de si los esfuerzos de recuperación de los animales en casos de vertidos son realmente necesarios. La captura y el baño suponen un trauma para las aves y mamíferos implicados, en la misma medida que la propia contaminación. Ciertos sectores incluso han afirmado que la eutanasia sería una medida más humana. "Puede hacernos sentir mejor limpiarlos y luego devolverlos, pero la cuestión real es lo que se hace por los pájaros, alargar su sufrimiento", afirma Daniel Anderson, ornitólogo de la Universidad de California en declaraciones recogidas por newsweek.com. Alto grado de sufrimiento. Las consecuencias para su salud son negativas. En el caso de los pájaros, las plumas sirven para repeler el agua y regular la temperatura corporal, sin embargo el petróleo reduce la capacidad de retener el aire, y ahogamientos, así como problemas orgánicos al lamer las plumas e ingerir altos contenidos de hidrocarburos. No sólo supone un perjuicio para su salud, sino que también quedan desprovistos de lugares donde habitar, al ver destruidos sus hábitat naturales. Este hecho también reduce su esperanza de vida, minimiza la capacidad reproductiva, e incluso provoca que muchas especies que no fueron contaminadas en su momento por el vertido, al regresar a su lugar, se vean perjudicados por una segunda oleada o por restos. La mayoría, por tanto, no regresan nunca a su tierra. Estas tasas de supervivencia varían también dependiendo de la especie, hay algunos animales, como es el caso de los pingüinos de Sudáfrica, que se han visto envueltos en vertidos de petróleo, y tras ser rescatados han mantenido una alta calidad de vida. Nuevas estrategias.
Con el paso de los años los organismos y asociaciones encargadas de llevar a cabo estas actividades de rescate han ido cambiando sus estrategias a medida que han obtenido resultados. Al principio, según se iba capturando a cada animal se procedía a su limpieza. Sin embargo, los niveles de estres registrados, y las altas repercusiones para su salud, han dado como resultado una mayor pausa en el desarrollo de estas acciones, y en la actualidad se espera entre uno y dos días para evitar alteraciones en sus ritmos cardíacos, explica Michael Fry, ornitólogo del American Brid Conservancy. Otro de los protocolos que se llevan a cabo también, según el International Bird Rescue Research Center (IBRRC) consiste en hacer análisis de sangre a cada ejemplar en el momento de la captura, para descartar aquellos con mayores niveles de toxicidad, que no garantizan su recuperación, para así evitarles el estres del resto del proceso. Para Anderson los avances conseguidos no son claros, puesto que aún se carece de avances que permitan reparar los daños orgánicos. Sin embargo los rescatadores aseguran que están suministrando a las aves sustancias que les ayudan a absorber los hidrocarburos ingeridos. La comunidad científica tiene un punto de acuerdo, al reconocer que la mejor manera de salvar a las aves es prevenir su exposición a los vertidos. Tras el caso de Exxon Valdez, una comisión organizada por el Congreso creó un mapa de zonas sensibles, con la intención de tener controladas determinas áreas vulnerables, para actuar con rapidez en casos de urgencia. Sin embargo, cuando fracasan los actos de contención en los casos de gran extensión, los esfuerzos pueden quedar reducidos a la mínima expresión. Fuente: ecodiario.