Revolucionario avance en biocombustibles

Investigadores de la universidad holandesa de Twente desarrollaron una nueva tecnología para la producción a gran escala de biocombustibles, sin afectar la industria alimentaria. El combustible que se obtiene de desechos de la industria maderera y de la agricultura se puede procesar en las actuales refinerías de combustible para automóviles y aviones. Sobre todo en países en vías de desarrollo, como Brasil, los agricultores destinan grandes superficies de terreno a cultivos que, como la caña de azúcar, se emplean como combustibles menos nocivos para el medio ambiente que los combustibles de origen fósil. Sin embargo, este tipo de biocombustibles tiene unas graves desventajas, ya que para su producción se requieren superficies de terreno que usualmente se destinaban a la agricultura para la industria alimentaria. Además, para la producción de biocombustibles se talan grandes superficies forestales. En cambio, el biocombustible que se genera con el método desarrollado por la Universidad de Twente no implica ese tipo de desventajas, ya que para su producción se emplean exclusivamente desechos. Desechos. Según Sascha Kersten, de la Universidad de Twente, para evitar interferir en la cadena de producción alimentaria, es necesario limitarse a utilizar desechos, por ejemplo de paja, pero también aserrín o tallos de la planta de maíz. Con tal fin, los científicos imitan el proceso según el cual, mediante alta presión y a elevadas temperaturas, surgen en la corteza terrestre los combustibles de origen fósil. Petróleo. ”En realidad, le damos la mano a la naturaleza,” comenta la investigadora, “ya que en la naturaleza ocurre toda una serie de procesos que, tras miles de millones de años, transforman la biomasa en petróleo, gas o carbón. Con nuestro método, podemos en sólo unos segundos, convertir la misma biomasa en petróleo, o en una substancia muy similar al crudo. En un reactor, los científicos calientan el aserrín y otros desechos de la industria maderera, y plantas, hasta una temperatura de 500 grados, y con ausencia de oxígeno. Gracias a este proceso, llamado pirólisis, se genera una sustancia oleaginosa. Para el calentamiento, se quema una parte de la biomasa. Consumo. La substancia oleaginosa obtenida de esta manera puede utilizarse, por ejemplo, en centrales de producción eléctrica. Sin embargo, los científicos han logrado perfeccionar el método para también, mediante alta presión y adición de hidrógeno, extraer el excedente de oxígeno presente en la substancia, con lo cual ésta es apta para su procesamiento en refinerías. Si bien un obstáculo aún restante es el alto costo del hidrógeno, los investigadores esperan, en un futuro próximo, poder reducir en gran parte el uso de este gas, tras lo cual será posible, dentro de unos cinco años, obtener este nuevo biocombustible en cualquier estación de gasolina. Además, calculan que en unos diez años, una quinta parte de los combustibles para, entre otros, automóviles y aviones, se obtendrá con este nuevo método, es decir, utilizando desechos forestales y de la industria maderera. Fuente: adnmundo.