«Trituran los cuerpos de los delfines para usarlos como fertilizantes»

Ramón Cardeña- Coord. en España de la Sea Shepherd Conservation Society.
Desde 1977, esta organización para la conservación interviene de «forma directa para evitar agresiones al medio marino». Se están dando a conocer en Europa, a través de jornadas de puertas abiertas en sus buques. El navío Steve Irwin, atracado en Barcelona desde hace un mes y medio, partió ayer hacia su próxima misión: impedir la caza de ballenas en los santuarios de la Antártida. -No sois una organización de protesta sino de acción directa, ¿qué os diferencia? -Tratamos de hacer cumplir las leyes, algo que tendrían que hacer los gobiernos. Este año, nuestra primera campaña en el Mediterráneo ha sido contra la captura ilegal de atún rojo y la empezamos justo cuando la Comisión Europea puso fin a la pesca. A partir de ahí salimos a patrullar, sabiendo que cualquier buque estaría pescando sin permiso. -¿Cómo es esa acción directa? -Interferimos en sus operaciones. La técnica más conocida es lanzar botellas de mantequilla podrida al barco; el olor hace que no puedan trabajar en cubierta. También se intentan detener los motores de los barcos ilegales lanzando cabos. Pero lo principal es estar allí. Mientras ellos nos evitan, no están cazando. -¿Nunca os habéis encontrado con ninguna denuncia? -Nunca hemos ido a juicio porque saben que lo que hacen es ilegal. Nuestras acciones están siempre dentro de la legalidad y están respaldadas por leyes internacionales como la Carta por la Naturaleza de Naciones Unidas. -¿Su organización fue la primera en denunciar la matanza de delfines en Japón? -En 2003 lo hicimos público. Entonces había otras calas donde se cazaba, como la de Iki. Ahora sólo queda Taiji. -¿Han colaborado con el equipo de la oscarizada «The Cove»? -En 2007 se organizó una ceremonia en honor a los delfines en Taiji en la que colaboró Dave Rastovich, el famoso surfista y seguidor nuestro. A partir de aquí, intervino el equipo de «The Cove». - El grueso de lo que se caza es para venta a acuarios… -Ni siquiera. El grueso es para fertilizantes. Se seleccionan los delfines que se parezcan más a Flipper, el uno por ciento lo usan para comer y el resto lo trituran para fertilizantes. -Pero, ¿la carne de los cetáceos no es peligrosa? -Para que te hagas una idea, si una orca embarranca se tiene que tratar como si fuera residuo tóxico, no se puede enterrar en cualquier sitio. -¿Y la actitud del Gobierno nipón ha variado algo? -En el fondo el Gobierno teme un efecto dominó en toda su política pesquera, que es donde ellos hacen dinero y es una de las más agresivas que hay. Piensan que si les obligan a dejar de cazar primero ballenas, lo siguiente será que les obliguen a dejar de cazar atún rojo y lo siguiente… -Sigue la colaboración entre su organización y el equipo de la película? -Este año, en California, un equipo «The Cove» y un colaborador nuestro, el cantante de Peenywise, han descubierto que el restaurante The Hump, cerca del aeropuerto de Los Ángeles, servían ballena como sushi. El análisis de ADN demostró que provenía de Japón. El FBI cerró el restaurante. -Ballenas y delfines… ¿ningún cetáceo grande o pequeño se salva de la caza en Asia? -Aquí en Europa están las islas Feroe, donde se hace una matanza de calderones, que son como delfines pero más grandes y con el morro más corto. Cada año, cuando las manadas pasan cerca de las costas, se matan unos 1.000 ejemplares, hembras gestantes incluidas. -¿El gobierno danés qué dice? -Dinamarca se escuda en que Feroe es un reino independiente y ellos no lo legislan, dicen que a Feroes no le afecta el convenio de Berna. Sin embargo, sí que da apoyo militar a las islas. -¿Cómo habéis actuado? -En Feroe no podíamos intervenir directamente, porque son aguas nacionales, así que pusimos unos dispositivos sonoros para alejar a los calderones. No podíamos hacer nada más. Fuente: larazon.es