Hambre y obesidad: cuando la comida no alimenta

En el Día Universal de la Infancia, Intervida reclama unas políticas y una legislación que protejan el derecho de todos, y en especial de los niños y niñas, a recibir una alimentación suficiente y sana, y regulen un sistema alimentario que no solo provoca el hambre en el mundo sino también enfermedades relacionadas con la obesidad y el sobrepeso. 155 millones de escolares en el mundo sufren sobrepeso y aproximadamente 40 millones de ellos son obesos. Los países en desarrollo han visto aumentar un 7% la obesidad infantil. África lo ha hecho un dramático 58%. Según el Instituto Nacional de Estadística, en España hay más de un millón de niños con edades de entre 2 y 17 años con sobrepeso. La relación entre el hambre y la falta de acceso a los alimentos a través de un libre mercado que sólo busca el máximo beneficio está clara, pero además de pasar hambre, los pobres tienen más posibilidades de padecer obesidad. Así, el 10% de la población más pobre tiene muchas más posibilidades de ser obeso que el 10% más rico, porque a lo único que pueden acceder las familias con menos recursos es a una alimentación basada en el consumo de calorías baratas producto de la alimentación industrial. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) establece que existe seguridad alimentaria “cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a los alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfagan sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida sana y activa”. Por otra parte, la Convención sobre los Derechos del Niño protege el derecho del niño a la alimentación en el contexto del derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo, a la salud, a la nutrición y a un nivel adecuado de vida. No obstante, las empresas que controlan el mercado alimentario mundial han convertido la comida en una mercancía que producen de la forma más barata posible, mediante bajos sueldos y sin pagar los costes ambientales y sociales que provocan. Así, inundan el mercado de productos llenos de sales, grasas y azúcares que no son nada nutritivos, pero ayudan a pasar el día, en detrimento de cereales, frutas y vegetales. Algunas organizaciones como Intervida promueven el derecho a la alimentación a través de proyectos de cooperación sobre desarrollo, recuperación agropecuaria y diversificación de alimentos para mejorar la nutrición; diversificación de ingresos de las familias para aumentar el acceso a los alimentos; así como educación nutricional y dietética. En Filipinas, Intervida trabaja para aumentar la disponibilidad de alimentos en el hogar, la escuela y la comunidad mediante huertos familiares y escolares; en El Salvador y Nicaragua se pone énfasis en el valor nutritivo de los alimentos, su frecuencia óptima de consumo y la mejor forma de combinarlos entre sí, todo ello utilizando los conocimientos y recursos a nivel local; y en Burkina Faso la ONG colabora con las comunidades en la recuperación de suelos y la diversificación de cultivos. Intervida trabaja también en el Norte a favor de una alimentación saludable y ha puesto en marcha una campaña a través de distintos soportes: un blog en el que se pueden encontrar recetas, historias solidarias y noticias sobre consumo responsable, Recetas para el mundo el espacio web , que muestra los proyectos de cooperación que la ONG lleva a cabo con distintas comunidades en África, Asia y América Latina; y la página de Intervida en Facebook, que acoge un concurso de recetas solidarias. Asimismo, Intervida colabora con organizaciones locales que promueven, mediante la cocina, la salud y el encuentro entre culturas. Pero el esfuerzo de las ONG no es suficiente. Garantizar el acceso a una alimentación saludable pasa por llevar a cabo políticas urgentes como penalizar o desgravar a las empresas según los costes medioambientales y sociales que suponga la producción de los alimentos; formar en hábitos saludables a la población; regular la publicidad y el marketing de las multinacionales que se lucran a costa de la salud de la población; obligar a las empresas a detallar la composición de sus productos en las etiquetas ¬–incluso destacar cuando se trata de ingredientes potencialmente peligrosos–; fomentar el deporte y legislar para que los centros de enseñanza sean espacios seguros en lo que a nutrición se refiere, entre otras. En algunos países ya se están tomando medidas. San Francisco (Estados Unidos) acaba de prohibir a las cadenas que venden comida basura ofrecer juguetes con sus menús infantiles; y en España, el nuevo proyecto de Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición limita el uso de grasas transgénicas y prevé la posible prohibición de ciertos alimentos en los colegios, entre otras medidas. *Sobre Intervida*. Intervida es una ONG internacional de cooperación para el desarrollo y sensibilización social que actúa localmente con las comunidades para promover el cambio social sostenible a través de la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones vulnerables, en especial de la infancia, e incidiendo en las causas de la pobreza y las desigualdades. Fuente: canalsolidario.org.