Vivir en un árbol no es un sueño de niños

Casas en los árboles las hay de todo tipo desde "la clásica" suspendida de un árbol, las colgadas como esferas o aquellas que crecen junto con el árbol. Tanto dentro del país como fuera, existen empresas especializadas en su construcción y si solo se busca pasar unas vacaciones en alguna de ellas, el turismo español también se adapta a las nuevas exigencias ecológicas con hoteles casi perdidos a la mitad del bosque. El hotel "Cabanes als Arbres" de Sant Hilan de Sacalm, Girona, propiedad de una pareja de extranjeros afincados en España, pone a la disposición de los viajeros, diez rústicas cabañas de treinta metros cuadrados y entre cinco y ocho metros de altura, que posan en las copas de los árboles en plena armonía con la naturaleza. "Nos dimos cuenta que trabajar con el árbol vivo era una opción fantástica, por lo que utilizamos los últimos conocimientos para instalar cabañas en los árboles, 100% rústicas y 0% de química", ha explicado a EFEVerde su propietaria Karin van Veen. Las cabañas son amables con el medio ambiente porque además de estar construidas con madera no tratada, de árboles como el castaño y el abeto Douglas resistentes a la intemperie -explican sus propietarios- están completamente aisladas de internet, señal de teléfono móvil, televisión, luz eléctrica y agua potable. Cuentan con un peculiar baño "seco" pues funciona con una bolsa biodegradable llena de serrín que al final se recicla como compostaje. Otra alternativa ecológica es el hotel Jakue ubicado en Puente la Reina (Navarra), lugar de paso para los peregrinos del camino de Santiago francés, que cuenta con la certificación "Green Building", es decir, significa su compromiso con el medio ambiente y la sostenibilidad. Según ha declarado a EFEverde su propietario Pedro J. Aldaz, "es el camino de las estrellas por eso se hizo un observatorio astronómico encima de un árbol con una superficie de 14,5 metros y una altura de seis metros, con un telescopio y una ventana que se abre en el techo, donde se puede alojar una pareja y un niño". "Se consumen solo energías renovables y todos los materiales incluidos en esta casita del árbol están construidos con madera certificada de la selva de Irati, la segunda más grande de Europa", ha especificado. Productos reciclados, comida "Bio" y hasta jabones artesanales son algunas opciones "verdes" por las que se inclina este hotel -que como su dueño señala- también "está afiliado al Consejo de Agricultura Ecológica". "Se emplea energía eléctrica proveniente de los molinos; por lo cual se paga un "plus" y se utilizan "pellets", un combustible madera para la calefacción y el aire acondicionado", ha puntualizado Pedro J. Aldaz. Asimismo en el bosque Dantzaleku, en Alsasua (Navarra), se encuentra otra peculiar casita de propiedad privada que yace en un árbol, bajo el diseño de Txuspo Poyo (artista vasco), hecha en madera, que se sostiene mediante unos aros que rodean el tronco, gomas, cables de acero y sin un solo clavo contra el árbol. Cabe señalar que "el impacto que tiene una casa del árbol es mucho menor que una casa convencional", según Urbanarbolismo, una constructora de Alicante especialista en la integración de arquitectura y naturaleza. "Tanto porque no ocupa terreno como porque no destruye nada, su construcción es completamente respetuosa con el árbol y el entorno, donde se intenta trabajar con productos reciclados", ha expresado a EFEverde el arquitecto de Urbanarbolismo Jordi Serramia Ruiz. "Aunque muchas veces estos productos, como los que tienen certificación ecológica, suelen ser más caros y las limitaciones de presupuesto que los clientes proponen impiden que se utilicen en toda la casa", ha añadido. En la región de Extremadura se contempla una casa de árbol enraizada, diseñada por esta constructora que "relaciona el ahorro de energía, la gestión inteligente del agua y la simbiosis entre vegetación y edificación". Jordi Serramia hace hincapié en la demanda de construcción de casas de árboles en España donde actualmente "hay muchos clientes interesados en hacerlas como casas rurales y también como regalo para sus hijos, que cuenta con bastantes solicitudes y varios proyectos que ya están en marcha". El coste de estas casitas está alrededor de los 1.500 euros el metro cuadrado. "Se pueden hacer en cualquier tipo de árbol, pero depende de su tamaño porque algunos sujetan la casa por completo y otros necesitan apoyarla parcialmente en el suelo", ha declarado a EFEVerde Serramia. "Además hay árboles en los que se pueden hacer perforaciones para sujetar la casa y otros donde no es posible, ya que son más sensibles a los hongos y entonces se debe colgar la casa", ha añadido este arquitecto, que subraya que "el árbol no sufre ningún daño porque se intenta tocarlo lo menos posible". Fuente: EFEverde.