Las normas ambientales y los TLC

Si no hacemos obligatorio el uso de filtros y catalizadores altamente eficientes habremos desperdiciado los billones de pesos gastados en la modernización de nuestras refinerías. Por: Eduardo Behrentz
Por estos días se desarrolla un intenso debate entre autoridades ambientales y gremios vinculados a la industria automotriz debido a la iniciativa del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de adoptar un exigente estándar de emisiones para vehículos nuevos. Dicho estándar (conocido como EURO IV) obligará a importadores y ensambladores a equipar sus buses y camiones con sistemas de control de la contaminación. Representantes del sector automotor defienden la opción de estar en libertad de escoger entre el estándar EPA 2004 (actualmente vigente en Colombia) y el EURO IV. El primero estuvo en rigor en Estados Unidos hasta hace cinco años, mientras que el segundo fue la norma de la Unión Europea hasta el 2009. La principal diferencia consiste en el nivel de exigencia para las emisiones de material particulado provenientes de vehículos de carga pesada, siendo el EURO cuatro veces más exigente. La preocupación de los gremios tiene que ver con los costos asociados a las tecnologías más demandantes desde el punto de vista ambiental y la forma en que esto podría afectar las ventas de automotores de carga pesada, especialmente los tractocamiones. Lo anterior en el contexto del importante mercado vehicular derivado del tratado de libre comercio con México, así como al potencial en el mismo tema al momento de entrar en vigencia el tratado con los Estados Unidos. En este sentido, es preciso resaltar que, dada la elevada contaminación relacionada con su operación, los vehículos tipo EPA 2004 que son exportados a Colombia desde México y Estados Unidos corresponden a tecnologías consideradas obsoletas en dichos países. Tal discusión tiene profundas implicaciones para el futuro de los acuerdos comerciales que hagamos. Si bien es claro que debemos redoblar esfuerzos para diversificar nuestra actividad económica, es igualmente claro que tales esfuerzos deben hacerse de forma consistente con las metas de desarrollo sostenible. Para el caso en mención, adoptar el estándar EPA en lugar del EURO como la norma para los próximos años significará mayores emisiones de material particulado (el más peligroso de los contaminantes del aire) en todos los centros urbanos del país y, por ende, mayores tasas de enfermedad y muerte prematura relacionadas con afecciones cardiovasculares y respiratorias. En Bogotá, por ejemplo, una modernización de su flota de buses y camiones hacia vehículos EURO IV implicaría una reducción en la producción de partículas del orden de 500 toneladas al año, equivalentes a ahorros económicos (muertes y enfermedades evitadas) superiores a 300 millones de dólares anuales. Esta última cifra resulta muy superior al costo asociado con las tecnologías en referencia. Todo esto sin contar que las grandes inversiones realizadas en los últimos años para el mejoramiento de la calidad de los combustibles no verán materializados sus beneficios si no se logra la implementación de sofisticados sistemas de control de la contaminación. En otras palabras, en lo que se refiere a calidad del aire, si no hacemos obligatorio el uso de filtros y catalizadores altamente eficientes habremos desperdiciado los billones de pesos gastados en la modernización de nuestras refinerías. En conclusión, abramos las fronteras, pero sólo a productos de primer nivel. Para el caso en discusión, esto significa vehículos limpios y con elevados estándares de seguridad vial. No solo es cuestión de dignidad patriótica (merecemos acceso a lo mejor que pueda ofrecer el mercado internacional), sino de proteger la salud y el bienestar de todos los colombianos. @behrentz Fuente: eltiempo.com