Una colombiana quiere 'renovar' la energía del mundo

Paula Echeverry, ingeniera aeroespacial colombiana y directora de pruebas en Makani.










Cuando Paula Echeverry terminó sus estudios universitarios y recibió el título de ingeniera aeroespacial, el camino parecía claro: “todas las oportunidades laborales estaban vinculadas al Departamento de Defensa, relacionadas con temas militares”. 

Sin embargo, la industria militar no logró seducir a Paula, quien por el contrario tenía planes mucho más ambiciosos; en sus palabras “quería cambiar los problemas del mundo”. En su camino y mientras cursaba un doctorado en Ingeniería Mecánica en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), se unió al club de energía de la universidad, una decisión que posteriormente la llevaría a hacer parte de uno de los proyectos de energía alternativa más prometedores de la actualidad. 
Mientras trabajaba en el club de energía del MIT, Paula conoció a uno de los fundadores de Makani, ‘start up’ que desarrollaba de manera experimental cometas capaces de generar energía eléctrica a través de una tecnología limpia y renovable.

Makani no solo llamó la atención de Paula. El proyecto para desarrollar energía a bajo costo y de forma más eficiente fue elegido por Google y en mayo de 2013 entró a hacer parte de los desarrollos “secretos” del gigante de Mountain View, que al igual que la ingeniera colombiana, busca entregar soluciones a los grandes problemas de la humanidad.
El laboratorio, denominado Google [X], incluye entre sus proyectos más revolucionarios globos estratosféricos que brindan internet a poblaciones apartadas, carros que se manejan solos, lentes de contacto que miden los niveles de glucosa o cucharas especiales para pacientes de Párkinson.
Bajo la tutela de la compañía estadounidense, Makani tomó más relevancia, al punto que sus prototipos fueron llevados al Departamento de Energía de Estados Unidos. En todo este engranaje, Paula juega un papel fundamental como directora de pruebas a cargo del piloto del prototipo “Wing 7”, en el cual coordina un equipo de más de 20 personas que intervienen en las tareas de campo. 
La ingeniera de 32 años sabe de la responsabilidad que recae sobre sus hombros: como ella misma explica, el viento es un recurso potente y abundante de energía renovable limpia, pero sólo el cinco por ciento de la electricidad del mundo proviene de él.


Makani entró a hacer parte de Google [X] en mayo de 2013.
Esta mínima proporción se explica en buena parte en que la generación de energía mediante hidrocarburos es menos costosa que la eólica, un paradigma que las cometas de Paula pueden ayudar a cambiar.
Así funcionan las cometas
Las ‘cometas inteligentes’, con las que el proyecto Makani busca generar energía limpia, tienen cuatro componentes básicos: el cuerpo de la cometa, un cable que transmite la energía, una estación base y un sistema computarizado que controla el vuelo.
El más reciente prototipo fue construido en su totalidad en fibra de carbono y es capaz de empezar un vuelo sostenido (como un helicóptero), enviar una orden al sistema para que se desenrolle el cable y empezar a volar en círculos generando energía, tal y como lo hacen las turbinas que generan energía eólica.




Fuente: eltiempo.com