EN ANTIOQUIA, LA PAZ Y LA CONSERVACIÓN DE BOSQUES VAN DE LA MANO

El Oriente del departamento de Antioquia, de Colombia, tiene una enorme riqueza hídrica y biológica. Sus bosques de montaña y páramos constituyen fuentes de agua para consumo humano y para importantes cultivos de café y caña, y abastecen a embalses que generan un tercio de la energía hidroeléctrica de ese país.
Río Melcocho
El río Melcocho, que baña el sector La Vereda de El Retiro (Municipio de San Francisco).
Desde los años 80 del siglo pasado, varios grupos militares irregulares se movilizaron y ocuparon parte del Oriente antioqueño debido a su importancia estratégica. Como resultado de aquello, se incrementó significativamente la violencia en los sectores urbano y rural, lo cual tuvo como consecuencia varias muertes, secuestros y el desplazamiento de las poblaciones locales.
El conflicto se agudizó con la toma sistemática de la autopista que une Medellín y Bogotá; consecuentemente, desde el año 2012, el ejército colombiano intensificó sus operaciones, y producto de ello, recuperó el control de la mencionada autopista y de varios sectores aledaños, obligando a los grupos irregulares a replegarse hacia zonas boscosas. En respuesta a lo ocurrido, estas agrupaciones causaron zozobra en las poblaciones rurales más alejadas, y minaron ciertas zonas boscosas para que no fueran ocupadas por otros grupos irregulares o por la fuerza pública.
En el año 2005, tales agrupaciones finalmente se retiraron de las zonas en cuestión, y posteriormente se inició un proceso de recuperación de esas áreas, llevado a cabo por las poblaciones locales, y de desminado, por parte del Ejército colombiano.
CORNARE
Autoridades y técnicos de CORNARE con Felipe Serrano y Renzo Paladines, de Naturaleza y Cultura (centro).
"Para superar los efectos de la violencia que vivió esta región hasta hace poco, los agricultores locales han trabajado muy duro para sostener su producción y conservar los bosques que los rodean, porque conocen su importancia", cuenta emocionado David Echeverry, técnico de la Unidad de Bosques y Biodiversidad de la Corporación Autónoma Regional de los Ríos Negro y Nare (CORNARE), institución que es la autoridad ambiental pública del Oriente de Antioquia, con la cual Naturaleza y Cultura firmó, a mediados de marzo de 2015, un convenio de cooperación interinstitucional para apoyar la conservación de los bosques de montaña de la cuenca del río Samaná, que baña dos zonas del Oriente antioqueño.
Por su parte, Carlos Betancourt, oriundo del Oriente antioqueño, ha estado vinculado a la agricultura desde que tenía 8 años, junto con su familia, en el sector conocido como La Vereda de El Retiro, población cercana a uno de los bosques que CORNARE pretende declarar como reserva forestal protectora, a lo cual se suma el apoyo a las comunidades locales para que lo conserven.
Guardaparques
Carlos Betancourt y David Echeverry, técnicos de la Unidad de Bosques y Biodiversidad de CORNARE.
A Carlos le preocupan los intereses mineros que hay en esa fuente de agua. "Los agricultores de El Retiro sabemos que los bosques de Santo Domingo - Río Melcocho tienen una riqueza especial -biodiversidad y agua-, y acá, la gente está dispuesta a protegerla”, señala. Además de atender su finca en El Retiro, Carlos también trabaja con CORNARE en sus proyectos de conservación.
Así, una vez que se ha firmado el convenio ya mencionado entre ambas instituciones, Naturaleza y Cultura brindará financiamiento a CORNARE para el establecimiento de dos áreas protegidas de carácter regional en los bosques de Santo Domingo – Melcocho, y Cuchilla del Tigre y la Osa, con lo cual se espera proteger unas 60 000 ha de los mágicos bosques montañosos del Oriente antioqueño