Colombia pierde cinco puestos en el Índice Global de Competitividad 2017-2018

La más reciente medición del Índice Global de Competitividad, reporte que desde 1979 presenta de forma anual el Foro Económico Mundial (FEM), expone resultados desalentadores para Colombia, según el Consejo Privado de Competitividad.
En la versión 2017-2018 de esta publicación el país ocupa la posición 66 entre 137 países, y se desplaza cinco puestos en sentido descendente respecto del año anterior –61 entre 138–.
A nivel de América Latina, Perú y Uruguay registraron retrocesos similares, por lo que Colombia permanece en la quinta casilla del escalafón regional, por debajo de Chile, Costa Rica, Panamá, y México.
El caer en el ranking del FEM no necesariamente implica que se estén obteniendo peores resultados que los de años anteriores. De hecho, Colombia, en términos de puntaje, obtuvo el mismo valor por tercer año consecutivo (4,3; en una escala de 1 a 7). Es decir que, en lo que trata al avance propio, Colombia se mantuvo estable.
No obstante, el resultado propio no es el único elemento de análisis dentro de las mediciones de competitividad, por el contrario, se considera de suma importancia el ritmo en el que un país avanza en comparación a los demás competidores del mundo. En ese sentido, Colombia se encuentra relativamente estancada.
Colombia descendió posiciones en la mayoría de pilares de competitividad que califica el FEM; con excepción de Educación Primaria y Salud (90 a la 88), Educación Superior y Capacitación (70 a la 66), e Innovación (79 a la 73).
Las escaladas en estos pilares se deben principalmente a mejores percepciones de los empresarios en lo referente al impacto de enfermedades como malaria o el VIH en la actividad empresarial y a la calidad de la educación primaria y superior. Lo mismo que al aumento de la inversión en investigación y desarrollo por parte del sector privado.
Estos adelantos, pese a ser apreciados sobremanera, no compensan el mal desempeño en los demás pilares. Colombia presentó un retroceso general en las condiciones básicas para la competitividad: las Instituciones pasaron de la posición 112 a la 117; la Infraestructura, de la 84 a la 87; y el Ambiente Macroeconómico, de la 53 a la 62. En estos frentes, el déficit presupuestal del Gobierno continúa siendo negativamente determinante para el desempeño del país.
También descendió posiciones en Eficiencia del Mercado de Bienes (100 a la 102), en Mercado Financiero (25 a la 27) y en Mercado Laboral (81 a la 88). En particular, el movimiento declinante en este último rubro responde a la percepción que tienen los empresarios sobre la inflexibilidad de los salarios, la falta de cooperación en las relaciones entre trabajadores y empleados, y los efectos nocivos de algunos impuestos y subsidios sobre los incentivos a trabajar.
Y, más aún, el país reculó en Preparación Tecnológica, del puesto 64 al 65, y en Sofisticación de los Negocios, del 59 al 64. En estos pilares los mismos empresarios calificaron decididamente mal algunas de sus prácticas gerenciales y áreas de negocios, en particular la efectividad del marketing.