Los corales, cada vez más cerca de la extinción

Los corales, cada vez más cerca de la extinción
Los corales marinos y el cambio climático son un binomio imposible. Básicamente, porque, más temprano que tarde, éste acabará con aquel a consecuencia del calentamiento global y de la consiguiente acidificación del océano.

Los expertos no cesan de advertirlo, aunque siempre se espera que estos ricos ecosistemas puedan acabar adaptándose o recuperase con el tiempo, cuidados y, sobre todo, tras una reducción de emisiones de efecto invernadero. Pero el tiempo pasa sin los necesarios avances, y la cuenta atrás del cambio climático no se detiene. Resultado: la situación no mejora, es decir, la degradación de los océanos sigue avanzando y, con ella, el declive de los corales.
Como es bien sabido, los corales son claves en el ecosistema marino. Podemos definirlas como el equivalente oceánico a las selvas amazónicas, cuyo equilibrio, así pues, supone la conservación de una rica biodiversidad. Su deterioro y extinción, por su parte, implica justo lo contrario.
Es decir, cuando los corales mueren, con ellos lo hace todo un ecosistema: fauna y flora, o sea, plantas y animales que encuentran en estos hábitats alimento y refugio.
Los corales, cada vez más cerca de la extinción
Su desaparición, por lo tanto, puede llevar al colapso de ecosistemas enteros. La Gran Barrera de coral australiana, el Triángulo del Coral entre Indonesia, Malasia y Filipinas, así como la región del Caribe, son puntos del planeta especialmente vulnerables.
La amenaza del cambio climático
En estos enclaves encontramos la mayoría de las especies de coral amenazadas, si bien la acidificación del océano es un problema global que provoca el fenómeno de la decoloración de los corales, un problema latente o manifiesto, que les afecta en mayor o menor medida.
No olvidemos que la acidificación de los océanos es un proceso que está acelerándose con la emisión de gases de efecto invernadero. De forma natural, dentro del ciclo del carbono, el océano actúa como sumidero disolviendo el CO2 de la atmósfera en sus aguas, lo cual provoca un aumento de su acidez, puesto que la concentración de este gas de efecto invernadero también aumenta.
Los corales, cada vez más cerca de la extinción
En último término, esta mayor acidez desencadena una serie de consecuencias que acaban dejando a los corales sin una de sus principales fuentes de alimento, unas algas microscópicas que viven en el mismo tejido del coral.
Son estas algas simbióticas las que, como resultado del aumento de las temperaturas, se separan de ellas, dejándolas sin nutrientes y también sin su característico aspecto colorido.
Un negro futuro
Las previsiones de futuro son pesimistas. Según se deriva de la documentación del Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el 74 por ciento de los corales estarán blanqueados para el 2045, según un artículo publicado en la revista Nature Climate Change.
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Se trata, por lo tanto, de un blanqueamiento masivo que, sin embargo, no es sinónimo de muerte de estos valiosísimos parajes naturales.